el hambre de los besos
de las manos enredadas
la carencia del aliento
me eriza en recuerdos de palabras tibias
Anhelante
me sumerjo entre las sabanas
busco el aroma licencioso
y la hembra reclama su presa
La humedad incómoda de la ausencia
cansada de caricias fantasmales
añora las embestidas salvajes
y las explosiones siderales
Y las estrellas que toqué con los párpados
me parecen ahora tan lejanas
se escapan suspiros dolorosos
del deseo incontrolable en las entrañas…

1 Comentando...:
Deseos, deseos y más deseos, eso es lo que nos hace ser tan primitivos aveces, pero es la razón por la cual podemos llegar a cometer o realizar los actos más grandiosos del mundo...
Sin mentirte aveces esos pensamientos tambien pasan por mi mente.
Buen poema Carolina.
Publicar un comentario