y por un instante
los demonios se alejaron
y las llamas consumieron en su danza desenfrenada
lo que yo otorgué como combustible
siete ramas sagradas
cien pensamientos insanos
mil rencores
y un corazón mortalmente herido...
Sobre las brasas dancé
rogando a la luna nueva
la salud de mi alma
y mi espíritu desbocado
regresó a su origen...
Ahora
huele a frescura
y a un leve intento de renacer...

1 Comentando...:
Muy bueno Carolina. Quemar lo que no conviene y renacer dentre sus cenizas.
Un abrazo
Leonor.
Publicar un comentario